Cuando la luz se va desvaneciendo,cuando ya el consuelo del rocío
se filtra en la tierra,
Invisible, inaudible,
-pues delicado calzado lleva
como todo dulce consuelo–
entonces recuerdas, recuerdas tu, ardiente corazón
cuán sediento estuviste
de celestiales lágrimas
y gotas de rocío,
abrasado, cansado, sediento,
mientras en sendas de amarilla hierba
malignas miradas del sol crepuscular
por entre negros árboles en torno a ti corrían,
deslumbrantes, malintencionadas, abrasadoras miradas del sol.
Nietzsche